El referendo revocatorio en contra de Chavez ha terminado, con una supuesta victoria muy cómoda para el Presidente. Pero hay una serie de dudas que han quedado, que le quitan validez a este triunfo. Para empezar, me llamó mucho la atención la pregunta en las papeletas electorales. Si estaban buscando hacer un pregunta inentendible y complicada, lo lograron:
¿Está usted de acuerdo en dejar sin efecto el mandato popular otorgado mediante elecciones democráticas legítimas al ciudadano Hugo Rafael Chávez Frías como presidente de la República Bolivariana de Venezuela para el actual período presidencial?
Para entenderlo, hay que leerlo al menos, un par de veces.
Por otra parte, encuestas de salida daban el triunfo a la oposición (…polling firm of Penn, Schoen and Berland Associates showed 59% of voters opposed to Chavez and only 41% in favor…), pero en la madrugada, Chavez dijo que el había ganado, cosa que fue apoyada por el Centro Carter y la OEA. The Wall Street Journal dice que a estas dos ONG solo se les permitió revisar las hojas que salían de las maquinas contadoras de votos, y no pudieron revisar los votos mismos. Por supuesto, en un sistema totalmente nuevo -jamas usado- no se puede confiar al 100%. Todos sabemos que es muy facil hacer un software que modifique los números -en este caso, serían los votos a favor de la salida de Chavez-:
American Enterprise Institute resident scholar John Lott says, “You can easily write a program that tells the voting machine to record something different in its memory than what it prints out on the receipt that is to be dropped in the ballot box.”
En su columna Informe Oppenhaimer, Andres comenta:
Si Chávez ganó sin trampa en el día de la votación, fue gracias a una combinación de intimidación, uso masivo de fondos gubernamentales para la propaganda oficial, […] y la distribución de mil 600 millones de dólares de ingresos petroleros para los pobres pocas semanas antes de las elecciones. el discurso incendiario de Chávez ahuyentó a los inversionistas, […] provocó la fuga de capitales, llevó al cierre de siete mil empresas, aumentó el desempleo y creó 2 millones de pobres. Asimismo, la intimidación fue obvia. El gobierno de Chávez en meses recientes despidió a miles de trabajadores estatales que habían firmado la petición de 3.4 millones de firmas pidiendo el referéndum del domingo. Y el gobierno instaló 12 mil aparatos para tomar las impresiones digitales en los centros de votación, supuestamente para evitar que la gente votara dos veces, pero al mismo tiempo para crear temores de que el voto no sería secreto. (Aquí todo el artículo.)
Es evidente que hacer un analisis completo, y un verdadero conteo de votos es imposible. Chavez controla todas las instituciones (bancos, ejercito, congreso, etc) y el apoyo de la OEA y el Centro Carter han dado un golpe mortal a la oposición. Simplemente queda esperar. Esperar a que Chavez siga con su fanatismo, y hunda a Venezuela, esperar a que la oposición se reorganize con un partido político fuerte que pueda competir en las próximas elecciones para el Congreso y las provincias, esperar a que la gente piense, y prefiera un gobierno decente a 160 dlls al mes. Solo esperar.
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